La preparación MIR en primera persona: Fase final

Para un opositor MIR el año no termina el 31 de diciembre. Nochevieja y Año Nuevo no suponen más que, con suerte, una sobremesa más larga de lo habitual o acostarse sin que lo último que vean nuestros ojos sean algoritmos y tablas. Este año, el Ministerio ha decidido que nuestro año comience el 29 de enero y que la noche del 28 de enero sea cuando pensemos en propósitos para la nueva etapa que empezará.

A menos de un mes de este Año Nuevo alternativo, comienza la última fase de estudio. En tres semanas las academias, en su incansable optimismo, aspiran a que revisemos todos los manuales, las preguntas conflictivas del Libro Gordo y que hagamos dos simulacros por semana (uno original y otro  de un año anterior). Con un “espléndido” descanso total de un día y una tarde hasta la tarde del 27 de enero en que se cierran los manuales definitivamente. El tiempo dedicado a cada asignatura varía entre medio día y día y medio, según el peso de la asignatura en cuestión. Puedo asegurar que para mi, cumplir ese planning habría supuesto perder la cordura o quemarme y frustarme a tal ritmo que hubiera abandonado totalmente el estudio a la semana. Quizás alguno de mis compañeros tengan la rapidez de estudio, la capacidad o la fuerza de voluntad como para que les de tiempo con 10 horas o para dedicarle 15 horas al día si con 10 no es suficiente. No lo dudo, soy consciente de que las academias MIR son una torre de marfil con la élite del sistema educativo.

Mi adaptación del programa para este sprint final consistió en:

  • Priorizar el libro gordo sobre los manuales en las asignaturas más pesadas (Digestivo, Neumo, Cardio, Infecciosas…).
  • Siempre que el reloj lo permitía, repasar todas las preguntas del libro gordo, obviando la recomendación de la academia de repasar únicamente las falladas en la última vuelta.
  • En todas las materias, comenzar por los resúmenes de clase, las tablas y los esquemas propios anexos al manual.
  • No hacer los MIRes de años posteriores. Al fin y al cabo, pensé, el libro gordo es lo mismo y más ordenado. -Que conste que pedí personalmente al tutor el visto bueno para esta modificación y no me lo dió. Me declaro culpable-.

Tampoco corregí los dos últimos simulacros. No fue una modificación intencionada sino más bien una opción forzada por las circunstancias. Tuve que elegir entre corregirlos y dejar de repasar por completo alguna materia o dar un repaso completo a todo y confiar en que ninguna pregunta de esos simulacros caería en el MIR. Elegí lo último.

El sábado previo al día D la academia organiza el último simulacro en la misma sede donde tendrá lugar el MIR. Creo que es una buena toma de contacto con el lugar, con la temperatura del lugar para adecuar la ropa que debes llevar el día del MIR, con los nervios de saberte rodeado de amigos-competidores, con lo que puedes y no hacer o llevar ese día. Además, se agradece tomar algo después del último simulacro con los amigos de la carrera (yo me he preparado en una sede distinta a la de mis amigos de la facultad, pero el ultimo simulacro y el MIR lo hice en la ciudad de siempre con la gente de siempre) y liberar tensión. A mi me quedaba a 120 kilómetros pero no me arrepiento de haber ido.

El mejor consejo que puedo dar para el día del MIR es no pensar demasiado. Ya sabemos que la mente libre tiende a divagar por malos lares.  La noche anterior hice algo de yoga, ví una película hasta tarde, la mañana siguiente no madrugué y me preparé la comida que comería en el lugar del examen, cogí el coche y llegue con tiempo de sobra para paliar cualquier imprevisto pero sin tiempo para pensar en todo lo que podía salir mal.

Pensad que repasar la última tarde no va a suponer ninguna diferencia. ¿Pretendes aprender lo que no has aprendido en un año en una tarde? Lo único que puede pasar es que la ansiedad se apodere de tí y no veas más allá de lo que no sabes.

No nos damos cuenta, y a mi me ha ocurrido, de que tenemos muchos más conocimientos de lo que pensamos. Estamos absortos en nuestro batiburrillo de detalles míricos, de TNMs, de clasificaciones por AP, en aprendernos el nombre del último fármaco biológico. No nos damos cuenta de que nos podemos preocupar por esas menudencias (que son importantes para el MIR, por supuesto) porque el grueso de la medicina ya lo controlamos. En mi caso, fue en una cena con amigas cuando me hicieron caer en la cuenta de esto. Ellas, con interés genuino, me preguntaron ciertas preocupaciones sobre su salud y alguna que otra curiosidad médica y yo, aunque tuve que admitir que no sabía o no estaba segura de algunas cosas, supe responder con tranquilidad y haciéndolo comprensible para ellas. Me confesaron que estaban sorprendidas de todo lo que sabía y de lo implicaba que estaba con mi estudio y no dudaron de que conseguiría las netas que necesitaba para ser Psiquiatra en el MIR. Menudo subidón de autoestima a tan escasos días del MIR.

Por cierto, acertaron. He logrado mi objetivo y no hay persona en el mundo más feliz que yo.

¡Mucho ánimo, que del MIR se sale más sabio y con un poco de suerte con la plaza de tus sueños! Si yo lo he hecho, tú también puedes.

 

 

 

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