Llévame allí, donde van los sueños que no se cumplen

Tengo un sueño. Cada día sueño con ser Psiquiatra. No es una necesidad sine qua non para mi felicidad -no creo que haya nada en este mundo que alcance tal importancia- pero es uno de los objetivos que me mueven y conseguirlo me aportaría una gran satisfacción.

Pero no quiero hablar en esta entrada de la Psiquiatría. Me apetece hablar de cosas bonitas y tristes a la vez. Agridulces. Bittersweet. Como el agua de mar cuando la tragas arrastrado por la ola más grande del verano y sabe a salitre pero estás tan despreocupado, feliz como un niño chico en medio del mar, que querrás recordar ese sabor el resto del año. De eso voy a hablar hoy.

¿Cuándo una idea deja atrás esa denominación para pasar a ser ilusión y de ilusión evoluciona a sueño? ¿Es cuándo la mostramos a los demás? ¿Cuándo la escribimos negro sobre blanco? ¿O cuando anida en nosotros? Pero, ¿por cuánto tiempo tiene que anidar para que no sea un capricho pasajero?

Yo pienso que el momento clave de la gestación de un sueño, digamos el nacimiento del sueño, es el momento en que nos responsabilizamos de él. Ese momento en el que nos damos cuenta de que es demasiado importante para nosotros como para dejar que el azar juegue sus cartas al solitario. Cuando nosotros queremos tener baza en el juego también. Y apostamos, y si hace falta apostamos fuerte, por él.

No hay un periodo definido para la gestación de un sueño. Cada persona los alimenta más o menos, los descubre ya creciditos o apenas en un retoño y se encarga de bien enterrarlos o bien de darles alas.

Hay quien incluso se hace el ciego para no ver sus sueños, estoy segura. Debe ser muy triste tener un sueño dentro y no aceptarlo. Ojalá solo una de esas personas lea esto y así salve a un sueño de morir sin haber siquiera nacido. Siento pena por ellas porque en realidad se ocultan una parte de si mismos a si mismos. Por vergüenza. Por el qué dirán. Por miedo al fracaso. Por igualarse al poderoso, alienante, omnipresente rasero social. Por no reconocer sus propios deseos.

Ellos no se dan cuenta de que un sueño, aunque acabe en fracaso, es bonito, porque los sueños que no se cumplen van al limbo de los sueños.

Imagina lo bello que es el limbo de los sueños. Yo me lo figuro de la siguiente manera. Debe ser un lugar lleno de esperanza y de luz. Nada de un cementerio de sueños. Cada sueño que se quedó por el camino llevará dentro una luz, como para indicar que ahí sigue, que no está muerto. Ni tampoco hecho realidad. Está. Existe porque existió. Y menos mal. Prefiero mirar al pasado y verlo iluminado por sueños que fueron fuerza e ilusión, que solo intuir un camino oscuro y preguntarme ¿cómo? ¿cómo he podido recorrer mi vida hasta ahora sin finalidad? ¿qué me ha impulsado? ¿qué sentido tiene este viaje?

Somos responsables de crear vidas con intención pero eso no nos hace culpables de fallar en el intento. Como no se culpa a un padre de la muerte prematura de su hijo, porque nadie duda del amor y dedicación paternal hacia la criatura, así no podemos culparnos porque nuestro sueño no alcance la madurez. No nos engañemos, no es posible (ni sano, en otro post hablaré sobre la frustración, con tan mala fama y a la vez tan necesaria) alcanzar, por mucho empeño que pongamos, todo lo que deseamos y es mejor tenerlo presente de antemano.

Aceptemos todos nuestros sueños, incluso los que nos parecen imposibles, porque una vez un sueño está en nosotros, ignorarlo sería condenarlo a nunca alcanzar el limbo de los sueños. Hazlo por ellos y hazlo por ti también. Los sueños son un motor de energía inagotable. Aprovéchala. No se va a acabar hasta que llegue a su destino, verse cumplido; incluso si algo se interpone y no alcanzas tu meta, estarás en un punto del camino que nunca podrías haber alcanzado sin ese motor.

Mi propósito para 2017 es honrar a todos mis sueños, sin excepción, como lo que son:  el reflejo de mi propia persona y motores de cambio vital.

Unbecoming

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Maybe the journey isn´t so much about becoming anything. Maybe  it´s about unbecoming everything that isn’t really you, so you can be who you were meant to be in the first place.

-Unknown

 

Quizás el camino no trate tanto sobre llegar a ser algo. Quizá trate sobre dejar de ser todo lo que no eres realmente tú, de tal manera que puedas ser aquél que estabas llamado a ser desde un principio.

-Anónimo

La preparación MIR en primera persona: Fase de Consolidación II

La fase de consolidación II dura 4 meses. Son muchos meses, en los que se descansa poco (un día a la semana, como en toda la preparación) y en los que, en mi opinión, se verá más materia. Hay que priorizar.

Y aquí viene la eterna pregunta: ¿qué priorizo?
En este aspecto las clases son muy muy útiles si el profesor las enfoca correctamente. Al menos al mí, las clases de preguntas tipo MIR y dudas me resultaban poco estimulantes. Al fin y al cabo, estaba hasta el gorro de leer el Libro Gordo de preguntas y las dudas de otros no tienen porque interesarme. Así que ahí he estado yo, buscando entre las clases online grabadas (de alumnos online) a profesores que hicieran las típicas clases de esta clase (3-5 horas) con:

  • Orden
  • Concisión
  • Priorización de los temas

En ciertas asignaturas (las menos rentables: oftalmo, otorrino, derma) SOLO he estudiado los apuntes de estas clases, con lo que el ahorro de tiempo al tener hecho el trabajo de “entresacar” de los manuales lo importante es considerable. Con ellos se pueden contestar muchas de las preguntas del Libro Gordo.

Queda mes y medio para que llegue la fecha y eso se nota. Al menos yo, con mi propensión a agobiarme y prever tragedias que quizá no -o quizá sí- ocurran, lo he notado. Aunque por la cantidad de enlaces que comparten las academias con trucos para combatir la ansiedad creo que es algo generalizado. No consuela. Los momentos malos, que los hay, no se pasan pensando en que los demás están igual ni en que tienes que seguir estudiando en contra de lo que todo tu ser te pide a gritos. Aún no sé como se superan, para qué mentir.


Sugerencias testadas para lidiar con malos momentos (y a veces superarlos)

Abraza al gato

Déjate cuidar

Llora si lo necesitas

Proponte reír: d e   l o   q u e   s e a, después de llorar toca reír

Habla, habla, habla, habla a gritos o en susurros

Cuéntale a alguien por lo que estás pasando

Escucha la visión de ese alguien sobre tu preocupación

Lo que no te atrevas a contar a ese alguien, cuéntaselo al gato

Deja los libros por unas horas

Mira el mar, ve una película, haz deporte, pasea pisando hierba

Respira conscientemente

Todo acabará bien


Quizá todo tiene que ser de la manera que está siendo. Extenuante, retador, difícil, aparentemente interminable. Si no, ¿qué gracia tendría salir victorioso?

Ánimo. Con el MIR o con cualquier otro desafío en vuestras vidas.